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viernes, 26 de julio de 2013

Principios para ser más productivo



La productividad se ha convertido en un tema de interés para muchos en las últimas décadas. Sin embargo, ser productivo no es sólo un tema de “trabajar mucho”, sino de la utilización óptima de nuestros recursos para hacer cualquier cosa.

Empecemos con hacer notar que para el día a día nuestro recurso más valioso es el tiempo. Éste es la materia prima que invertimos en todo y para todo, desde trabajar, descansar e interactuar con otras personas, hasta trasladarnos de un lugar a otro, divertirnos o ir al baño. El tiempo es la “moneda de cambio” para nuestras vivencias en general, así que administrarlo y emplearlo adecuadamente debería estar definitivamente en el interés de cada uno de nosotros.

Evidentemente, la productividad se ha relacionado con temas principalmente profesionales. Sin embargo, ésta aplica también para el ámbito personal. Considera que ser productivos no es una “meta” a la cual se debe “llegar”, sino más bien el camino a través del cual llegas a las cosas que quieres para ti. Hay caminos que son cortos, hay otros largos y hay algunos que no llegan a ningún lado. A continuación, quiero compartir “X” principios que pueden ayudar a ser más productivos:

1. Organízate 


Si quieres “llegar a algún lugar”, lo primero que tienes que decidir es “a dónde quieres ir”. Así que todo comienza con definir qué hacer. 

Visualiza tu día y anota cada uno de los pendientes y actividades que deseas hacer. 

Evalúa la carga de actividad que te estás trazando. 

Recuerda que un exceso de actividades te generará estrés y te hará perder foco, mientras que tener actividades de menos, harán que caigas en el ocio y provocarán tu dispersión. 

Conforme vayas realizando las actividades que te propusiste para tu día, táchalas de tu lista. Cada tache que cuentes será una motivación para seguir adelante.


2. Prioriza y administra el valor de tu tiempo 

De todas las actividades que te propones, siempre habrá algunas más importantes que otras, unas críticas y otras pasajeras. Dale a cada una el lugar que le corresponde y asígnale momentos durante tu día. Además, considera que no cuentas con la misma energía durante todo el día, por lo que hay ciertas actividades que te favorecerá hacer al inicio de tu jornada, mientras que otras pueden esperar a momentos en los que no requieres de tu 100% de capacidad.




3. Divide proyectos mayores en actividades pequeñas y “cumplibles” 


Hay tareas que pueden tomar días o incluso semanas. En lugar de estar aplazando día con día la consecución de una sola tarea, puedes dividirla en múltiples actividades que podrás eliminar de tu “agenda” conforme vayas avanzando. El hecho de llevar la cuenta de varias actividades por día, te dará foco en la realización de tu proyecto y te permitirá medir tu productividad. Algo muy importante es que si no alcanzas acabas en el tiempo que pensaste, re-agéndalo o reagenda las cuestiones que moverás para terminar la tarea inconclusa.



4. Mantén el enfoque en tus actividades 

La velocidad con la que nos movemos en las grandes ciudades suele empujarnos a estar “en varias cosas a la vez”. Sin embargo, esta puede ser una práctica que mine drásticamente nuestra productividad, ya que tiende a dispersarnos y a hacernos perder foco. Por el contrario, enfocarnos en lo que hacemos en el momento, puede ser uno de los mejores hábitos para cultivar la productividad. Es por esto que hay que evitar cualquier distractor que nos interrumpa de las cosas que hacemos. Es sorprendente como el promedio en las empresas es de una interrupción cada 11 minutos.

Interrumpir una actividad no sólo afecta el tiempo en el que teníamos considerado terminar, sino que para retomarla tendremos que gastar más energía, generalmente regresando a un nivel de concentración menor al que se tenía anteriormente. Cuidado con las juntas, las llamadas y principalmente el internet. Las interrupciones indiscriminados desordenan la organización del día y merman drásticamente la productividad.


5. Descansa 

Ser eficiente no se trata de tener un día lleno de actividades que nos ocupen al 100%. Eso, sencillamente, no es posible. Para ser productivo se trata de administrar tus recursos de la manera que mejor te conviene y, uno de los tiempos mejores aprovechados puede ser un descanso necesario. Tener pequeños recreos para descansar y relajarte son esenciales, así tu mente rendirá cuando se le requiere. Lo importante aquí es los tiempos que asignes para descansar sean realmente cambios de actividad que te saquen de tu rutina.


6. Desarrolla y cumple tu rutina 

La productividad está directamente relacionada con el orden personal. La posibilidad de desarrollar una rutina y la intención de cumplirla cabalmente, te darán un sencillo mapa del camino que debes seguir para cumplir tus objetivos.

Para esto, la disciplina aquí es el ingrediente principal. El problema es que ésta no puede ser comprada ni contagiada, sino que más bien hay que ejercitarla. Cuida los pequeños detalles y actividades y esfuérzate en cumplir cada uno de las actividades que te trazas al principio del día.
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martes, 2 de julio de 2013

5 secretos para ganar más ventas.

Las ventas son el rey de la nueva economía. Tu éxito se determinará según tu habilidad de generar ganancias y de vender, no sólo tus productos o servicios, sino también a ti mismo. Te compartimos cinco estrategias para posicionarte bien en el arte de las ventas:

1. Recuerda que estás en el negocio de la gente.

Muchos vendedores se enfocan únicamente en lo que están vendiendo y se olvidan que están en un negocio donde la base es la gente; tus clientes quieren ser tratados de forma personalizada. Recientemente estuve en un consultorio donde sus miembros habían olvidado que no estaban en el negocio de los dientes, sino en el de hacer sentir felices y cómodos a los pacientes.

Atraer la atención y mantener el interés de tus clientes es un gran reto en la actualidad. Por eso, antes de visitar o atender a un cliente recuerda que es una persona única que se merece un trato único.


2. Enfócate en los resultados, no en el esfuerzo.

El juego de las ventas no se trata de organizar, planear o asistir a juntas… se trata de conseguir resultados. Algunos vendedores intentan engañarse de ‘estar haciendo el trabajo duro’, en lugar de ponerse frente a consumidores que puedan comprar sus productos.

Tu éxito en ventas depende de obtener resultados, y esto significa poner tu producto en las manos de más clientes. Un buen vendedor sabe cómo atraer la atención del consumidor y presentar su producto o servicio de tal manera que lo compre. No confundas resultados con esfuerzos; no intentas vender, vende.

3. Haz lo incómodo.

Los mejores vendedores que he conocido están dispuestos a hacer lo que sea, no importa qué tan doloroso sea. 

Convencidos de su oferta, están dispuestos a ponerse frente a clientes difíciles, hacer las preguntas duras e ir por el cierre de la venta.

Siempre llamo a mis clientes difíciles primero y sigo llamándoles cuando todos los demás ya se dieron por vencidos. Una vez al mes hago una lista de mis clientes más difíciles y creo un plan de ataque para conseguir esas cuentas. El primer mes que incorporé esta estrategia conseguí una de las mejores ventas de mi carrera. Y es que no puedes obtener los mejores tratos sin meterte a las aguas profundas donde nadan los peces grandes.

4. Sorprende al cliente.

Los súper vendedores buscan formas de inspirar a los consumidores a involucrarse emocionalmente y crearles la urgencia de comprar su oferta. Cuando sorprendes a un cliente haces una diferencia y le provocas querer experimentar algo. Puedes tomar cualquier producto –incluso uno aburrido- y hacer una presentación sorprendente.

Una vez le mostré a un cliente unas puertas de vidrio en una casa demostrándole que eran a prueba de huracanes golpeando ambos lados para demostrar la calidad de su construcción. Esto inmediatamente capturó la atención del cliente y nos separó a mí y a mi oferta de la competencia.

Y es que ser promedio no se paga con ventas. Por eso debes sorprender a los consumidores con tu presentación, tu vestimenta, tu creencia en el producto y con el servicio que ofreces.

5. Pide la venta.

Esto quizá suene demasiado simple, pero muchos vendedores se olvidan de pedir por la venta, aunque parezca difícil de creer. Recientemente hicimos un mistery shop en 500 negocios y en más del 70 por ciento notamos que el vendedor nunca nos pidió hacer negocios. Sin importar cuál sea tu producto, precio o profesionalismo, si no preguntas, sólo te comprarán aquellos que estaban dispuestos a comprarte desde el principio.
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